Las terapias naturales para síntomas relacionados con EM
Es cierto que el objetivo principal del tratamiento debe enfocarse en la enfermedad en sí, pero los síntomas acumulativos de EM pueden afectar tremendamente la calidad de vida. De los síntomas crónicos comunes, la fatiga está entre los de mayor incidencia. En general, el ejercicio físico, el entrenamiento de resistencia gradual, una dieta saludable, un peso corporal normal y una buena actitud ayudaran a frenar este complejo síntoma. Existen algunos compuestos de hierbas que tienden a estimular la resistencia y la fuerza. Estos incluyen el ginseng, la Rosa del Ártico, los cordicepina y Yohimbe. Igualmente la echinacea modula las respuesta inmunológicas realizando una acción protectora de catarros comunes y virus, que puede ser beneficioso en la prevención de ataques de EM.
Otros síntomas crónicos incluyen la depresión, asi como las disfunciones erectiles. La Planta de San Juan ha sido empleada con algún éxito para estados depresivos, entre benignos y moderados y también parece actuar como agente antiviral. La Kava Kava es otro compuesto que mejora el temperamento. Existen muchos remedios naturales para la disfunción eréctil, como el gingko biloba, la avena silvestre, el árbol de la potencia, la raíz de Maca y la corteza de la Catuaba entre otros. Estos remedios ofrecen al organismo una opción natural para aminorar algunos de los efectos más molestos de la EM.
En cuanto al ejercicio físico, existen algunas reglas generales para aquellos pacientes con esta patología. Debido a que la causa de la fatiga está relacionada con el daño al sistema nervioso y no a los sistemas musculoesquelético y cardiovascular, es importante tenerla como guía. Si el individuo se ejercita hasta el punto de quedar exhausto, ello puede de hecho empeorar la EM y llevar a una mayor incidencia de ataques y deterioro. Por lo tanto, debe comenzarse con un período de calentamiento y luego un descanso, antes y después del ejercicio, y comenzar de manera gradual hasta poco a poco lograr la resistencia. Deben evitarse ambientes calurosos que pueden exacerbar la enfermedad. Se hace necesario realizar los ejercicios en momentos del día frescos, preferentemente, los ejercicios acuáticos pueden ofrecer el mejor ambiente. Deben ingerirse cantidades elevadas de líquidos y en el caso de las discapacidades, asegurar un ambiente sano para ejercitarse. Con medidas adecuadas de precaución, el ejercicio físico puede mejorar significativamente el grado de resistencia física.
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